Cap. 155: Yo le doy mi corazón.
Dominic regresó por el pasillo sosteniendo un vaso de plástico con café cargado y humeante. Se detuvo frente a su padre, que ya parecía haber recuperado un poco la sobriedad, aunque mantenía la mirada perdida en las baldosas del hospital. Le tendió el vaso sin decir una palabra. Dimitric lo tomó con manos temblorosas, dándole un sorbo largo antes de levantar los ojos hacia su hijo.
—Mi madre era inocente, papá —soltó Dominic, con una voz helada, carente de cualquier emoción, pero cargada de una