LouiseDespués de comer, decidí refrescarme. Le pedí a Filipe que esperara y fui al baño. Pasaba por una tienda de lencería y, por un instante, me detuve a contemplar un precioso conjunto de encaje fino, cuando de repente mis pies se clavaron en el suelo. Dentro, tras los estantes de batas de seda, la vi.Clara hacía girar una bata rosa en sus manos. Reía, ligera, despreocupada, como si el mundo le perteneciera.Junto a ella había un hombre alto. Nunca lo había visto, pero Clara, al parecer, lo conocía muy bien.Instintivamente, retrocedí un paso, escondiéndome tras una columna.Clara decía algo, inclinándose hacia el hombre. Él la escuchaba atentamente, sonriendo. Su mano se posó en su cintura, con confianza, sin dudar.Sentí un escalofrío.Quizás solo era un amigo…Pero entonces Clara levantó la mano.Y sus dedos se entrelazaron. El gesto fue tan natural, como si lo hicieran siempre. Intenté convencerme de que podría ser un hermano, un amigo, una cercanía casual entre la multitud.P
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