Me enderecé lentamente.Mis dedos aún temblaban, pero mi voz era más baja de lo que ninguno de los dos esperaba al hablar."No tienes derecho a estar aquí... en esta habitación", dije, mirando fijamente a Clara. "Esta habitación es mía".Filipe dio un paso al frente, como para decir algo, para corregir algo, pero las palabras se le atascaron en la garganta. Pudo ver mi mirada desviada.Clara rió disimuladamente, cruzándose de brazos."¿En serio?" Su sonrisa era aguda. "Me lo pregunto, porque hace un minuto ciertamente no parecías la dueña de esta habitación".Un golpe.Sentí las palabras calar hondo en mi piel. Pero no aparté la mirada."Tal vez", respondí en voz baja, "pero sigo siendo su esposa".El silencio se hizo más denso.Filipe respiró hondo."Basta", dijo, encontrando por fin la voz. "Clara, tienes que irte"."¿Irte?", lo miró con resentimiento y desafío. ¿Hablas en serio? ¿Después de todo?Este no es el lugar. Ni el momento.No, Philip. Su voz se redujo a un susurro que sonó
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