Él la arrojó sobre la cama con cuidado y cayó sobre ella con besos calientes en el cuello, las risas mezclados al deseo, las manos explorando con la intimidad de quien ya conoce... pero aún quiere redescubrir.Ethan sonrió sucio, puso su rodilla en el borde de la cama y bajó las bragas de Helen lentamente. Helen cerró los ojos en expectación, pero gemía fuerte al sentir el toque de la lengua de su marido en su intimidad. — Ann... Ethan...Ethan sonrió, esa gruñona sonrisa que hacía temblar a Helen de pies a cabeza. Se inclinó sobre ella, con los ojos clavados como si pudiera ver su alma.— Sigue así... — Murmuró con la voz grave y ronca.Tiró de su cuerpo más cerca, colocando su pierna sobre sus hombros, dejándola completamente abierta para él. Sus dedos recorrieron magistralmente la hendidura húmeda y caliente, y Helen gemía en voz alta al sentir nuevamente la punta de su lengua deslizarse sobre su ya hinchado clítoris.— Ahhh, Ethan…Succionó lentamente, con una precisión casi crue
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