Lily habría dicho algo, de habérsele ocurrido algo inteligente, pero temía que cualquier palabra no fuera bienvenida y solo empeorara la tensión. Así que se quedó allí de pie, con los hombros rectos y el corazón bombeando a toda prisa, aunque aquello era algo que solo ella sabía. —Ha pasado un tiempo —comentó Amelia, rompiendo finalmente el silencio.Lily la buscó con la mirada. La esposa de Dimitri tenía una sonrisa cordial en los labios y una expresión amable, algo que la sorprendió gratamente.—Cuando Dimitri me dijo que ustedes dos estaban saliendo, no podía creerlo.—Creí que no se lo dirías a nadie —intervino Sergey, mirando a su hermano.—Creo que estaba implícito que mi esposa quedaba excluida de ese acuerdo. No podía ocultárselo, especialmente cuando esto podía afectarla de alguna manera. —Lily —intervino Evelina, llamando la atención de todos—. Es una sorpresa verte de nuevo.—Señora Smirnova —saludó ella, recuperando por fin la compostura que había perdido al salir a la t
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