La reunión no empezó cuando Alice entró.Había empezado treinta minutos antes, en dos llamadas no declaradas, tres mensajes sin copia y una agenda redactada con la palabra reputación donde debía decir control.Alice lo supo al ver la mesa.Ferreira estaba a la izquierda, con el expediente abierto pero sin bolígrafo en la mano. Nakamura, a la derecha, había ordenado sus papeles en tres pilas demasiado perfectas. Beatriz Andrade ocupaba el extremo de la sala con la quietud de quien ya había decidido no regalar ni una palabra. Frente a ellos, el representante de Walton Corp —Gregory Hale, traje azul, sonrisa de riesgo contenido— sostenía una carpeta fina que no necesitaba ser gruesa para hacer daño.Alice entró con Valeria a su lado.Max no estaba con ella.Esa decisión ya era un mensaje: su hijo no iba a ser utilería emocional en una sala de consejo. Max estaba en la habitación 114 con Rosa y con el móvil de estrellas girando sobre la cuna. Alice traía números, estatutos y una copia fir
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