La noche en la mansión Volkov se volvía cada vez más silenciosa, pero para Nathalie, era una oportunidad de oro. Después de sobornar a uno de los sirvientes de bajo rango con una cantidad de dólares equivalente al salario de un año, había obtenido información valiosa: Nikolai estaba en su despacho privado, solo.Nathalie no había venido a buscar documentos. Había venido a conquistar. Dejó intencionadamente su bata en el pasillo, quedando solo con un camisón de seda que era casi transparente, resaltando las curvas de las que siempre se había sentido más orgullosa que de las de Anna. Con una sonrisa confiada, empujó la puerta entreabierta del despacho de Nikolai.—Nikolai... no podía dormir. El ambiente aquí es demasiado... frío —susurró Nathalie mientras entraba con un movimiento practicado y seductor.Sin embargo, no encontró calidez. En un instante, Nikolai se levantó de su silla. Lejos de estar encantado, el hombre agarró la mandíbula de Nathalie con brusquedad, mirándola con un
Leer más