Rhea no regresó al dormitorio esa noche.La llevaron al ala este de la arena, una planta que ningún jugador usaba jamás. Los pasillos estaban silenciosos, las luces atenuadas y el aire olía demasiado limpio para ser un Alfa.La sala de observación.La puerta se cerró automáticamente tras ella con un golpe sordo. Demasiado suave para una prisión, pero eso era precisamente lo que la hacía aún más aterradora."Siéntate, Rhea Valen."La anciana estaba de pie detrás de un escritorio transparente. Su cabello plateado estaba cuidadosamente recogido, su ropa sencilla, su aura intacta.Directora del Consejo del Dominio.Rhea permaneció sentada en silencio."Sabes por qué estás aquí", continuó."Me caí durante un entrenamiento público", respondió Rhea con calma. "No es ilegal".El director sonrió levemente. "No fue tu cuerpo el que cayó".Tocó la pantalla del escritorio. La grabación se reprodujo: cortada, ampliada, filtrada. No se enfatizaban las imágenes, sino las reacciones.El Alfa se estre
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