Eran las tres de la tarde y el ambiente en Obsidian era de una euforia contenida. Los pasillos, usualmente silenciosos y tensos, vibraban con el murmullo de los empleados planeando sus tres días de libertad. Estefany, sentada en la oficina de Victoria, no era la excepción. —Deberíamos tomar nuestros días juntas —decía Estefany, con una chispa de travesura en los ojos—. Como jefa no puedo irme la primera, claro, pero podríamos conseguirlo. Salir a algún lado, despejarnos de este edificio. Victoria mantenía la vista fija en su laptop, procesando correos con una lentitud inusual. —No sé si yo tengo días libres, Stef —admitió en voz baja. —Por supuesto que los tienes —replicó Estefany, acomodándose en su silla con seguridad—. El jefe fue muy claro: "descansen". Eso te incluye a ti, aunque seas su mano derecha ahora. Victoria iba a responder que las reglas de Daniel rara vez se aplicaban de forma lineal para ella, pero el timbrazo del teléfono de oficina cortó la conversación.
Leer más