Victoria cerró los ojos un momento largo, sintiéndose completamente agotada por el esfuerzo y el susto. Y, dejándose guiar por sus indicaciones, terminó acomodándose nuevamente sobre las almohadas. Minutos después, gracias al remanente de los fármacos, volvió a quedarse dormida; esta vez, afortunadamente, de forma plácida y sin sobresaltos. Daniel permaneció de pie justo al lado de la cama durante varios segundos más, como una estatua de piedra en la penumbra. Se mantuvo observándola en silencio, escuchando el silbido suave de su respiración y asegurándose minuciosamente de que realmente descansaba en paz. Y fue en ese preciso instante de quietud cuando un recuerdo maldito, una advertencia implacable de un hombre al que nunca le había tenido el menor aprecio ni respeto, regresó a su mente para atormentarlo. Las palabras exactas de Gael Rivera. > "Mientras ella esté contigo, Daniel... te lo juro, ella nunca podrá dormir tranquila."< Daniel permaneció completamente inmóvil en su
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