Cuando me acerqué a las perchas donde colgaban los vestidos, mis ojos debieron delatar mi sorpresa. A pesar de estar enfundados, se podía apreciar la calidad. Telas, encajes, bordados… todo gritaba lujo.—Yo… yo… Dios, no sé ni por dónde empezar.La dependienta sonrió ante mi asombro.—No se preocupe, para eso estamos aquí nosotras. ¿Qué estilo prefiere, clásico o moderno? ¿Recatado o explosivo? Podemos empezar con eso.Miré dudando a Romano. No sabía ni a qué fiesta me iba a mandar.—Clásico y sensual, que insinúe, pero no muestre. Que realce su figura sin enseñar en exceso. —Confirmó Romano antes de darme oportunidad de decir algo.—¿Tiene algo de aire oriental, color rojo y con bordados? Siempre me ha hecho ilusión uno de esos vestidos.La dependienta dudó, mirando de uno al otro. Sabía que tenía algo como lo pedido, pero a lo mejor era más atrevido de la cuenta. Esta finalmente se acercó a la estructura contraria a la cual yo miraba.—De acuerdo, tiene un buen cuello; si se hace u
Ler mais