Los suegros se quedaron sin palabras, la noticia de que la bebé había muerto ya había sido sabida por los más allegados, como era que ahora la niña estaba viva. — ¿Tu me quieres provocar un infarto, cierto? Nunca había pasado algo como esto, que ella murió, y de pronto que no, ¿De que se trata? — Alejandro, la muerte de la nena es algo que nos duele mucho, no deben jugar así con nosotros. — La suegra, por fin habló. — Lo que digo es verdad, usted sabe que yo me miento, mi hija está viva, yo mismo la vi, está en una incubadora en la sala de cuidados intensivos, está durmiendo profundamente mientras se recupera, el niño también está ahí. — ¡Eso tengo que verlo, necesito ver a mis nietos, corroborar que están ahí, que siguen vivos! Ya a estas alturas no creo en nada de lo que dicen, solamente creeré lo que vea. — Es un área restringida, señor Ferreira, no pueden dejar entrar a mucha gente. — ¡Pero yo no soy cualquier gente, soy el abuelo, el CEO Ferreira, tienen que dej
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