Las palabras de Alejandro, calaron hondo en el pecho de Marco, él nunca había querido tener un hijo con Andreina, le dió largas sobre el asunto, nunca quiso hablarlo, nunca quiso dejarla embarazada. Pero ahora se sentía como el error más grande de su vida, pues si ellos hubieran tenido un hijo, eso los habría unido, y Alejandro, no tendría oportunidad para meterse entre ellos. — ¡Desgraciado, la embarazaste solo para atarla a tu lado, eso fue un golpe bajo, le sembraste un hijo para sacarme del camino! ¿Cierto? — Le hice un hijo a mi esposa porque deseo ser padre de un hijo con ella. El tener familia con Andreina, solo significa que pasaremos el reto de nuestras vidas juntos, tú ya no figuras aquí. — No... Yo soy su novio, ella me... ama, tú eres solo un intruso, está contigo por despecho... — Marco, el CEO seguro de si mismo, el siempre insensible y poco empático, negaba con la cabeza negándose a aceptar la realidad. — Abre los ojos Cienfuegos, lo de Andreina y mío es re
Leer más