Camila estaba ahí parada, sintiendo que el mundo se le venía encima.¿Se habían reconciliado?¿Ya no se iban a divorciar?¡Incluso pasaron la noche juntos!Lupe dijo con una sonrisa de oreja a oreja:—Hay que fortalecerlo, claro que sí, para que usted, señora, pueda darle pronto un heredero a la familia Ferrer. ¡Me voy a la cocina a preparar todo!Lupe se fue feliz a la cocina, llena de energía.Al parecer, no es que la señora fuera débil, sino que Camila era una sinvergüenza. Pero bueno, ¿qué clase de dignidad puede tener alguien que quiere ser "la otra" a toda costa?Natalia siguió aferrada al brazo de Diego y, suavizando la voz, dijo:—Cariño, yo también tengo hambre, vamos a desayunar.Su voz no estaba lastimada, era clara y cristalina, pero en ese momento la estaba forzando para que sonara dulce y melosa, tanto que a cualquiera se le habrían ablandado los huesos. Sonaba mil veces mejor que la voz de Camila.Diego observaba a Natalia. Jamás había visto esta faceta de ella. Siemp
Leer más