CAPÍTULO 67. Una devolución por diez
Y no hacía falta más presentación. Para sorpresa de Lauren, los dos hermanos se acercaron con una emoción nada disimulada. Kieran fue el primero en abrazarla, con cuidado pero con sinceridad.
—Así que por fin tengo una cuñada bonita —dijo sonriendo.
Dax la abrazó después, más torpe, y ni corto ni perezoso le levantó los pies del suelo como un oso que abraza a una niña.
—¡A ti habría que darte el pésame por haberte enredado con el inútil de Mark! —comentó con una media sonrisa—. Pero al menos es