CAPÍTULO 62. Una relación complicada
Lauren sonrió entonces, y esa sonrisa transformó su rostro por completo en un solecito que hasta podía atravesar el frío.
—Sí —respondió, con una mezcla de nervios y felicidad—. Estoy embarazada de mi primer hijo.
Brielle llevó ambas manos a la boca, sin saber si trataba de contener la sorpresa o el entudsiasmo.
—¡Oh, Dios mío! ¡Eso es maravilloso! ¡Grandioso…!
Ava asintió como si secundara cada palabra, aunque la preocupación seguía instalada en su mirada.
—Después de buscar ese bebé por tanto