CAPÍTULO 118. La pregunta más difícil
CAPÍTULO 118. La pregunta más difícilEsa fue la gota que colmó el vaso, y cuando la barrera desapareció, la espalda de Lauren se arqueó mientras el orgasmo la atravesaba, y su sexo se contrajo alrededor de él en oleadas desesperadas.Mark maldijo entre dientes, sus embestidas se volvieron erráticas, antes de clavarse profundamente en ella y quedarse allí, con el cuerpo tenso como una cuerda de arco. Lauren sintió cada espasmo, cada estremecimiento, cada gramo de satisfacción que la inundaba hasta que él se derrumbó a su lado, jadeando, con el pecho subiendo y bajando como si acabara de correr un maratón.Lauren giró la cabeza para mirarlo, sus labios estaban hinchados y rojos, y sus ojos se sentían desenfocados, como si todavía tuviera un halo de arcoíris alrededor de todo. Mark extendió una mano, y sus dedos trazaron un camino lento desde su hombro hasta su cadera, dejando un rastro de sudor y deseo a su paso.—Quédate así —murmuró, y su voz ahora se oía ronca por el agotamiento—. Q
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