CAPÍTULO 116. Un animal exótico
El sonido que escapó de la garganta de Lauren no fue una risita, ni un suspiro, sino algo más primitivo, un jadeo que se le escapó antes de que pudiera controlarlo. Las palabras de Mark no eran una declaración de amor, sino de posesión, y algo dentro de ella se retorció con un placer culpable.Conocía la línea, había trazado la maldita línea pero en el fondo solo deseaba que él se la saltara. Sus muslos se apretaron juntos, y el calor entre ellos se volvió casi insoportable.—No es justo —logró decir, aunque su voz sonó débil, sin convicción—. No puedes decidir eso por mí.—¿No? —Una sonrisa torcida curvó los labios de Mark, y antes de que pudiera reaccionar, sus manos se deslizaron bajo su falda, agarrando sus muslos con una fuerza que dejaría marcas—. Entonces dime que no lo quieres. Dime que no te gusta cuando te toco así.Sus dedos se clavaron en la carne blanda de sus muslos, justo por encima de las medias, donde la piel era más sensible. Lauren contuvo el aire, sintiendo cómo aq
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