CAPÍTULO 127. Solo me gustas tú
Los hermanos se despidieron poco después, dejando la casa en silencio; y Lauren se quedó sola con Mark.Se sentó a su lado en la cama y comenzó a cambiarle la ropa con paciencia, quitándole la chaqueta y la camisa arrugada mientras él murmuraba entre sueños. En más de una ocasión lo escuchó quejarse o decir palabras sueltas, pero en un momento determinado distinguió claramente su nombre.—Lauren…Ella se quedó quieta, escuchándolo.—Solo quiero ver a Lauren… ¡Suéltame!La sonrisa que apareció en su rostro fue involuntaria.—Estoy aquí —susurró, pero un segundo después tenía que esquivar un manotazo.—¡Suéltame perra, que soy casado! —exclamó él y Lauren se rio desde el otro lado de la cama.—No, todavía no, muñeco, pero pronto, te lo aseguro.Cuando lo sintió calmarse del todo, tomó su mano herida y comenzó a limpiarla con cuidado, retirando uno a uno los pequeños fragmentos de vidrio que todavía quedaban incrustados en la piel. El corte era profundo, pero limpio, y mientras lo curaba
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