CAPÍTULO 116. Un animal exótico
El sonido que escapó de la garganta de Lauren no fue una risita, ni un suspiro, sino algo más primitivo, un jadeo que se le escapó antes de que pudiera controlarlo. Las palabras de Mark no eran una declaración de amor, sino de posesión, y algo dentro de ella se retorció con un placer culpable.
Conocía la línea, había trazado la maldita línea pero en el fondo solo deseaba que él se la saltara. Sus muslos se apretaron juntos, y el calor entre ellos se volvió casi insoportable.
—No es justo —logró