Capítulo 72. Destino incierto.
Massimo suspiró, ignorando sus palabras.—Necesitamos subir, Turco. Ahora.El hombre, El Turco, miró a Diana, luego al bulto que ella protegía bajo su abrigo, el bebé, y finalmente a Renzo y Andrea. Escupió a un lado.—Lorenzo me llamó. Me dijo que te habías metido en un lío con los federales. Terrorismo, dicen en la radio. —El Turco soltó una risa seca—. Tu abuelo estaría orgulloso. Él solo consiguió que lo buscaran por contrabando. Tú has apuntado más alto.—No tengo tiempo para historias, Turco —cortó Massimo, mirando hacia el cielo, temiendo los drones—. ¿Dónde está el barco?—Detrás de ti, chico.Diana se giró. Hasta ese momento, había pensado que la pared de acero negro que tenía a su derecha era parte de un almacén o un muro de contención.Pero entonces miró hacia arriba. Y siguió mirando hacia arriba.La pared de acero se curvaba hacia afuera. Tenía remaches del tamaño de platos de comida. Y muy arriba, a unos veinte metros sobre sus cabezas, vio una barandilla oxidada y unas
Leer más