Hunter KnoefelQuería hacerle daño, herirla, porque sentía que intentaba volver a tomarme por tonto. Pero, de algún modo, esa mujer me tiene en sus manos. Todo lo que conseguí decir fue lo que de verdad deseo: que los dos seamos felices.—Yo también quiero ser feliz contigo, Hut… pero… pero no puedo —susurró, como si suplicara.—Sí podemos. Podemos con todo, basta con quererlo. Nos lo debemos a nosotros mismos. Solo tenemos que ser sinceros el uno con el otro.—No es falta de sinceridad, Hunter… es cobardía. Tengo miedo.—Yo no lo tengo. Y ya lo he dicho: no voy a dejar que nadie te haga nada, ni que te quite de mí.Soltó el aire como si se quitara un peso de encima. Al segundo siguiente, se entregó a mí.La sujeté por la cintura y la atraje, pegando nuestros cuerpos. Nuestras bocas se encontraron, hambrientas, sin espacio para más preguntas. El beso fue profundo, urgente. En ese instante, todo el amor que había reprimido explotó.Sus brazos se enroscaron en mi cuello, sus dedos se hu
Leer más