Hunter Knoefel
El restaurante elegido por Wayne se encontraba a pocos minutos de nuestra propiedad, en una zona arbolada de Connecticut que parecía haber sido diseñada a medida para noches agradables como aquella. La fachada de piedra, iluminada por antorchas modernas, le daba al lugar un encanto rústico y, al mismo tiempo, elegante. El letrero discreto, con el nombre del restaurante —La Foresta—, parpadeaba suavemente en tonos dorados, casi como si susurrara un bienvenido.
Entré primero, con L