Hunter Knoefel
Quería hacerle daño, herirla, porque sentía que intentaba volver a tomarme por tonto. Pero, de algún modo, esa mujer me tiene en sus manos. Todo lo que conseguí decir fue lo que de verdad deseo: que los dos seamos felices.
—Yo también quiero ser feliz contigo, Hut… pero… pero no puedo —susurró, como si suplicara.
—Sí podemos. Podemos con todo, basta con quererlo. Nos lo debemos a nosotros mismos. Solo tenemos que ser sinceros el uno con el otro.
—No es falta de sinceridad, Hunter