Los ojos de Beatrice se abrieron aún más cuando Justine se alejó de Kevin, ruborizándose profundamente por la vergüenza. La situación era increíblemente incómoda.—¿Qué está pasando aquí? —preguntó Beatrice.Justine bajó la cabeza, incapaz de mirar a la otra mujer a los ojos.—Le estaba agradeciendo a tu prometido por donarle sangre a mi hijo —respondió Justine con cautela cuando notó la mirada de su exesposo.Beatrice se cruzó de brazos, intentando disimular la duda y los celos que se agitaban en su interior.—A mí no me parece eso. —La prometida celosa hizo una pausa, luchando por encontrar las palabras adecuadas.—¡No es lo que piensas, mi amor! —dijo Kevin, dándose cuenta de lo mal que se veía la situación.—Cuando Alessandro me dijo que te habías desmayado, corrí al hospital y te encontré abrazado a esa traidora. —Esta vez, Beatrice fijó su mirada en Kevin—. ¿Qué se suponía que debía pensar?Justine dio un paso a un lado, claramente incómoda.—¡Por favor, no peleemos, Beatrice! —
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