Luego, con suavidad, tomó la mano de Oliver y juntos entraron en la habitación donde estaba su hermano.Han pasado dos días.Roger seguía internado en el hospital, en proceso de recuperación, mientras que el estado de Martin Dion empeoraba. Cada vez que despertaba, se tornaba más agresivo, al punto de amenazar a las enfermeras e incluso al médico durante sus rondas.La única persona que lograba calmarlo era Zoé. Ella se mantenía a su lado todo el tiempo, como si fuera la única capaz de detener su caos. Aun así, Zoé no había dicho ni una palabra a Oliver ni a Maya desde su llegada. La distancia entre ellos era evidente. Por respeto y por prudencia, la pareja también se mantenía alejada.Estefan, en cambio, se movía entre ambos mundos. Era el puente que unía a Zoé con el resto, cuidando tanto de ella como de Martin, sin perder de vista su rol como observador y protector.—Esposa… la verdad, no sé qué deberíamos hacer ahora —murmuró Oliver mientras ambos estaban sentados en el sofá del a
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