Era él.Oliver estaba allí, sosteniéndola, protegiéndola.Se quedó paralizada, incapaz de reaccionar. ¿Era un sueño? ¿Una ilusión de su mente desesperada? Parpadeó varias veces, esperando despertar en cualquier momento. Pero no… era real.Oliver soltó bruscamente la muñeca de la mujer, haciéndola tambalearse hacia atrás, y luego se volvió hacia Maya. Sus manos fuertes se posaron en sus hombros.—Disculpen, señores. Sé que están disfrutando de su noche, pero mi esposa necesita descansar —anunció con voz firme, mirando a los presentes. Luego, sin darle oportunidad de protestar, tomó a Maya de la mano y la sacó del restaurante.Oliver ni siquiera se molestó en esperar una respuesta de sus amigos. Simplemente la tomó del brazo y la sacó del restaurante, dejando a Nathalie y Robin sentados, con la conmoción reflejada en sus rostros.Maya sintió sus miradas siguiéndola, pero su cuerpo no reaccionaba. Era como si estuviera atrapada en una burbuja, incapaz de moverse por voluntad propia. Su c
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