Capitulo 108: Está aburridaLa mañana llegó con una luz que se filtraba por los ventanales del penthouse. Damián estaba en la sala, de pie junto a la mesa de centro, con el teléfono pegado al oído y una mano en el bolsillo del pantalón. Llevaba puesto un traje azul oscuro, tenía una reunión importante ese día, pero la corbata aún colgaba suelta sobre su pecho y la camisa blanca estaba desabotonada en el cuello.Había dormido poco, como todas las noches de esa semana, y el café que la señora Gilbert le había preparado humeaba en la mesa sin que él lo hubiera tocado todavía.—No me importan las excusas, Roberto —dijo con voz cortante—. El informe debía estar en mi escritorio ayer. Ahora me dices que lo tendrás esta tarde. ¿Y qué garantía tengo de que no será mañana?Del otro lado de la línea, la voz de uno de sus empleados se disculpaba con un torrente de explicaciones que Damián apenas escuchaba.Su mirada se había desviado hacia la ventana, hacia las torres que se alzaban en el horiz
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