La oscuridad le trajo a Alyssa malos recuerdos, le rememoró el día de la muerte de Rue. Pero no se dejó vencer por los recuerdos, se tenía que repetir una y otra vez el por qué ella estaba allí.Decidió probar puerta por puerta, tocando dos veces cada una de ellas hasta oír si alguien respondía del otro lado. Bien, porque respondiera una voz familiar como la del hombre o la de Babi, o porque alguien gritara en señal de auxilio. Fuese cual fuera, Alyssa estaba preparada para actuar.O, bueno, debía prepararse mejor. Dejando sus tacones en una sola mano, desenfundó un pequeño cuchillo que siempre llevaba consigo. Era corto, tendría que acercarse mucho para asestar un buen rasguño que las liberara de aquel lugar. O, en su defecto, usarlo de lanza y perderlo, quizás, para siempre. Pero, en cualquiera de los casos, si las sacaba de allí, cumplía su objetivo.Con la mente en eso, Alyssa se acercó a la primera puerta y la descubrió cerrada. Aunque tocara, nadie respondía. ¿No dijo Babi que t
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