Tomo una profunda bocanada de aire, llenando mis pulmones para alzar el rostro y ver la piscina del hotel, que se encuentra llena de personas. Risas, copas, música suave flotando en el ambiente. Decido caminar entre la gente, con paso seguro, aunque por dentro todavía me tiembla el pulso.Esto es arrebatador. Jamás he hecho algo como esto.El bikini que encontré entre las prendas que estaban dispuestas para mí, resulta ser sencillo… pero atrevido. No vulgar, aunque, un poco revelador y me queda apretado en los pechos. Solo lo suficiente para recordar que tengo un cuerpo, que existo, que no soy invisible.Antes de que pueda dar más pasos, siento una mirada intensa en mí y lo veo… Adriano. Él está de pie cerca del bar, hablando con un par de sujetos, bebiendo algún trago. Cuando confirma mi presencia, se gira… y se queda rígido. Nuestras miradas se encuentran, acelerando mis latidos.No sé si es idea mía, pero otra emoción se cruza en su rostro como un relámpago. ¿Celos?Decido no aparta
Leer más