Fabritzio encendió el auto, ningún hombre se encontraba cerca ni un guardia, ni un chofer, caminar sin su bastan fe un impacto doloroso a su pierna, una punzada constante le martirizaba a cada paso.Subió a la única camioneta que estaba intacta en medio del desastre, por suerte las llaves estaban pegadas, encendió el vehículo y arranco dejando atrás su imperio cayendo en pedazos y llamas.Habia fracasado, no tenía nada. perdió a su hija, perdió a Azahara, perdió a los doce de lobos, sus proyectos estaban acabados. Los estudios tendrían que detenerlos indefinidamente.recordó la risa de Bastián, “patético” golpeo el volante con rabia, no necesitaba tomar a la fuerza a una mujer.Elisa lo amo tan profundamente como él la amo a ella, aun se maldecía por hacerle daño, aun se arrepentía no detenerse aun deseaba que ella estuviera aquí cuidado de él y de su pequeña Inara,Inara, ¿Dónde estaba su hija?, lo único que le quedaba de Elisa y Bastian se lo habia arrebatado.—Me las vas a pagar Ba
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