Chloe sentía cómo su cuerpo se iba calentando. Sus tetas firmes se tensaban y sus pezones, duros y erguidos, comenzaban a doler con una punzada dulce. Atrapada en ese limbo, su respiración se entrecortó; los gemidos salían deliberadamente de su boca. La humedad envolvió un pezón, sintió empapada la tela hasta dejarlo totalmente ceñido a su teta, una succión rítmica tiraba de la punta erguida. Chloe apretó las sábanas con los puños, sintiendo cómo esa boca succionaba con más ganas, mientras algo duro y palpitante se presionaba con insistencia contra su muslo. Otro gemido, esta vez más fuerte, salió de sus labios, obligándola a abrir los ojos de golpe. Al despertar, se encontró con la imagen de Dante sobre ella. Él tenía el rostro hundido en su pecho, devorando una de sus tetas, mientras una de sus manos masajeaba la otra con presión, restregando el pezón duro contra la palma de su mano. - Dante - jadeó Chloe, arqueando la espalda. Chloe empujó su pecho hacia arriba. Sus dedos se ent
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