Chloe y Dante entraron en la sala de juntas del último piso del edificio Borges. Aunque el espacio era amplio y lujoso, no alcanzaba el nivel de sofisticación de las oficinas del Grupo Montenegro.Camila ya estaba allí. Al ver a su nieta, se acercó para darle un abrazo que Chloe recibió sin responder, pero sin apartarse, limitándose a mantener la compostura frente a los presentes. Chloe recorrió la sala con la mirada: sus primas, Adela y Amelia, ya ocupaban sus sitios, al igual que su tía Carmina y su esposo Mauro. Todos ellos poseían acciones a su nombre, aunque ninguno superaba el 10% de la participación total.Dante observó de manera calculadora a cada uno de los accionistas minoritarios, quienes evitaban sostenerle la mirada. En ese momento, la puerta se abrió de nuevo y Alonso y Cinthya entraron para ocupar sus lugares, con la tensión marcada en el rostro.Camila, al ver que todos estaban reunidos, tomó de la mano a su nieta y la guió hasta el asiento principal al lado de ella. D
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