Chloe y Dante entraron en la sala de juntas del último piso del edificio Borges. Aunque el espacio era amplio y lujoso, no alcanzaba el nivel de sofisticación de las oficinas del Grupo Montenegro.
Camila ya estaba allí. Al ver a su nieta, se acercó para darle un abrazo que Chloe recibió sin responder, pero sin apartarse, limitándose a mantener la compostura frente a los presentes. Chloe recorrió la sala con la mirada: sus primas, Adela y Amelia, ya ocupaban sus sitios, al igual que su tía Carmi