Ivanna observaba de pies a cabeza a aquella mujer que se había presentado como “la mujer” de Aleksei Volkov. Por supuesto que colgaría a ese hombre de las pelotas si se había atrevido a comprometerse con ella teniendo a alguien más.
- ¿Tú qué haces aquí? ¿Por qué vistes ropa de mi hombre? - preguntó la pelinegra.
Ivanna soltó una risa irónica; escucharla decir que Aleksei era su hombre le calaba hasta los huesos. Pero antes de soltar una sola palabra, las puertas del ascensor se abrieron de par