"Camila"Me latía la cabeza cuando me puse el delantal. Me negué a llorar y a sufrir. Pero, aun así, sentía como si la cabeza me fuera a explotar.—¿Pasó algo? — preguntó Nina, mirándome con un poco de preocupación. No había dormido bien y, por lo visto, no había maquillaje capaz de ocultar mi expresión de cansancio y las ojeras profundas.—No es nada — respondí de forma evasiva y me puse a trabajar.César había vuelto sin decirme nada. Todavía no podía creerlo — o mejor dicho, sí lo creía. Era algo obvio desde el principio que aquel cuentito de amor, de irse a algún lugar a pensar en la vida, era pura basura… y yo había caído redondita.No quería hablar ni con mi prima. Mi celular acumulaba llamadas perdidas, pero yo no quería ver a nadie. Caminé de un lado a otro atendiendo, hablando, sirviendo, en modo automático, negándome a pensar, a ceder al sentimiento de vergüenza, decepción y dolor que amenazaba con tragarme.Durante todo el día, también sentí una ansiedad constante porque, e
Leer más