"Júlia"Una lluvia comenzó a media tarde. Fina, constante, insistente, cancelando el paseo del final del día.Estaba sentada en la alfombra de la sala, con Adam apoyado en mis piernas, cuando oí sus pasos en el pasillo. Ya conocía ese ritmo. Con cada día que pasaba, lo ansiaba más. Sentía que, ahora en un ambiente seguro, en el territorio de César, él estaba más relajado.Adam rio fuerte, esa risa nueva, recién descubierta, y yo reí con él.— Descubrió que puede tirarme del pelo —dije cuando César apareció en la sala—. Va a ser un muchacho fuerte.Él nos observó por un segundo demasiado largo. Esa mirada que hacía que mi corazón se disparara y mis piernas temblaran.— Estoy seguro de que sí —respondió con una leve sonrisa.La forma en que trataba a mi hijo, lo cuidadoso que era, era otro factor que me hacía feliz.El silencio que se formó no fue incómodo. Parecíamos una familia. Y, por mucho que él todavía se mantuviera distante, yo sentía que las barreras caían día tras día. Sabía qu
Leer más