Ya no soy tuya.
Chelsea Hale.
El viernes llegó, y con el, un depósito. Se trataba de mi salario semanal. Un poco más tranquila, decidí ir hacia el banco a pagar.
Me vestí de prisa, y salí de casa, me urgía pagar, por mi propia tranquilidad.
—Buenos días, Chelsea. —escuché a mis espaldas.
Oh no, el hombre causante de mi estrés, estaba detrás de mí.
—Buenos días, Brandon. —dije secamente, me arrebujé en el suéter y comencé a caminar más rápido.
—¿No quieres que te lleve?
—No, gracias. —le dije, pero él me