El tiempo en forma de loba no funciona igual.No hay reloj. No hay pasado ni futuro ordenados en línea. Solo el presente expandido, denso, sin palabras que lo contengan.El frío antártico no me duele.El metabolismo transformado lo convierte en información: temperatura, viento, dirección, amenaza o no amenaza. Mi cuerpo sabe que no hay peligro inmediato y lo archiva. Sigue adelante.Lo que no puede archivar es lo demás.Dante no se mueve.Su costado contra el mío. Caliente. El pelaje negro absorbe lo poco de luz que hay en el cielo polar, que no es luz exactamente, sino la ausencia de oscuridad total. Un gris perpetuo que no promete ni día ni noche.Respira despacio.Cada vez que exhala, una nube pequeña se disuelve en el aire helado.No me transmite nada por el vínculo. No hay palabras, no hay urgencia, no hay la presión sutil de alguien que espera que hagas algo. Solo el calor de su cuerpo. Solo la constancia de que sigue ahí.Eso, de alguna forma, es lo más difícil de procesar.La
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