Veintisiete horas.El número pulsaba en mi cabeza como metrónomo mientras observaba ciento veinticinco guerreros dispersarse hacia sus asignaciones. Sol había sido clara: primeras doce horas para entrenamiento conjunto, siguientes diez para descanso obligatorio, últimas cinco para posicionamiento final.No había margen de error.—Equipo Beta, conmigo. —Mi voz cortó el murmullo del campamento.Veinte rostros se giraron hacia mí. La mitad eran lobos de la Manada Salvatore, guerreros que conocía, en quienes confiaba. La otra mitad eran extraños de las manadas de Sol e Isla, asignados a la infiltración submarina porque tenían experiencia que nosotros no teníamos.Y en el centro, las gemelas. Elena y Marina, siete años cada una, mirándome con ojos dorados que contenían demasiada comprensión para su edad.—Nuestro objet
Ler mais