El silencio se instaló durante un instante.Olivia no respondió.Simplemente bajó ligeramente la mirada mientras acariciaba la manita de su hija.André lo notó de inmediato.Entonces regresó tranquilamente al piano.—Solo una más, ¿de acuerdo, princesita Meredith? —dijo divertido mientras volvía a acomodar las manos sobre las teclas—. Porque después nos iremos a pasear.Meredith aplaudió enseguida, emocionada una vez más.Y cuando André volvió a tocar...Aquella casa pareció un poco menos triste.El chiringuito de playa en Praia de Coroa Grande estaba concurrido aquella tarde, pero aun así había una tranquilidad agradable en el ambiente.El sonido del mar se mezclaba con las risas dispersas entre las mesas, mientras la brisa fresca arrastraba el aroma de la sal y de la comida recién preparada.Meredith permanecía sentada en el regazo de Amanda, golpeando la mesa con sus manitas mientras robaba pequeños trozos de patata de su plato.—¡Eh! —Amanda fingió indignación sujetándole la mano
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