El silencio se instaló durante un instante.
Olivia no respondió.
Simplemente bajó ligeramente la mirada mientras acariciaba la manita de su hija.
André lo notó de inmediato.
Entonces regresó tranquilamente al piano.
—Solo una más, ¿de acuerdo, princesita Meredith? —dijo divertido mientras volvía a acomodar las manos sobre las teclas—. Porque después nos iremos a pasear.
Meredith aplaudió enseguida, emocionada una vez más.
Y cuando André volvió a tocar...
Aquella casa pareció un poco menos trist