La recepción en el salón principal del Rainbow Room era simplemente deslumbrante. El ambiente clásico e icónico del lugar, con sus enormes ventanales mostrando las luces de Nueva York al fondo, cobraba vida con una decoración elegante y sofisticada, perfecta para una boda.En el centro de cada mesa redonda, había arreglos altos e impactantes: candelabros de cristal transparentes, altísimos, con múltiples brazos sosteniendo velas largas y finas encendidas, creando un brillo cálido y centelleante que se extendía por todo el salón. Esos candelabros eran el gran protagonista, elevando la mirada y aportando una altura dramática a cada mesa. En la base de cada uno, explosiones de rosas blancas frescas, mezcladas con hortensias verde claro, anémonas blancas con centros negros que contrastaban delicadamente, y toques de follaje verde oscuro para dar volumen y profundidad. Todo muy limpio, romántico y elegante, con ese aire de jardín elevado.Las mesas estaban cubiertas con manteles de lino ne
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