La mañana después de la publicación del blog, me desperté con una avalancha de notificaciones. Mi teléfono vibraba sin cesar, con alertas de medios de comunicación, mensajes privados y pistas anónimas. El titular que había publicado —el que cuestionaba la cronología de Lily— ya había empezado a circular en rumores y foros financieros. No era explosivo, pero sí suficiente para sembrar dudas. Me recosté en la cama, revisando los mensajes con calma deliberada. No estaba ansiosa. Estaba calculando.Ace aún no había llamado, lo cual me sorprendió. Supuse que estaba siguiendo de cerca las consecuencias, evaluando los movimientos de Zane y Lily. A las diez de la mañana, el mundo fuera de mi apartamento se sentía más nítido, más brillante, como si estuviera sintonizado a una frecuencia que podía manipular. La estrategia era ahora una herramienta, no una reacción.Me vestí, eligiendo deliberadamente tonos neutros. Visibilidad sin ostentación. Influencia sin llamar la atención. Para cuando entr
Leer más