Capítulo 84: El colapso del patriarcaLa mansión Valente, que durante décadas había sido el símbolo de un poder absoluto e inquebrantable, se sentía esa noche como un mausoleo. Roberto Valente caminaba por el gran salón de mármol, pero sus pasos ya no resonaban con la autoridad de un rey. Ahora, el sonido era el de un hombre que huía de sus propias sombras.Se detuvo frente al retrato al óleo de su familia. Miró su propia imagen, pintada con una expresión de orgullo feroz, y sintió una punzada de náuseas. Sus manos, las mismas que habían firmado despidos y sobornos sin parpadear, ahora temblaban tanto que tuvo que esconderlas en los bolsillos de su bata de seda.El teléfono de la biblioteca sonó. Roberto no quería contestar, pero el ap
Leer más