Capítulo 91: El ocaso de los ídolosLa sentencia de Roberto Valente no fue una sorpresa para nadie, pero verla escrita en los titulares nacionales se sintió como el cierre de una era de terror. Debido a las pruebas masivas de desvío de fondos, extorsión y espionaje que el virus de Elena había recopilado, el juez no tuvo piedad: cadena perpetua en una unidad médica penitenciaria. El "Dragón" de los negocios pasaría el resto de sus días en una habitación blanca, sin empleados a los que gritar ni empresas que sabotear.Damián y Elena se encontraban frente a los grandes portones de hierro de la antigua mansión Valente. El lugar estaba desierto. Tras la liquidación de los bienes de Roberto, la propiedad había vuelto a manos de Damián como heredero legal, pero él no sentía
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