Fue una noche agradable, la jefe y su esposo fueron unos anfitriones maravillosos, me dieron de cenar, una copa de vino y una charla con sus hijos.
Tres en total tenían, uno de 20 años, y un par de gemelos de 10. Estos últimos unos verdaderos diablos pero hermosos.
Al final me fui a descansar, me di una ducha para poder dormir bien y me metí bajo las cobijas. Mis pensamientos estaban en el primer ministro de Inglaterra, mañana lo vería y sabría un poco más de su condición. También era evide