Además, él nunca supo del embarazo, ¿o sí? No hay razón para preocuparse. Ninguna...***Más tarde esa mañana…—Espera a que venga a buscarte después de la escuela, ¿está bien? —Althea le acomodó el cuello a Josh después de que bajaron del auto. Su maestra, la señorita Spencer, ya los esperaba en la entrada del vestíbulo, saludando con alegría.—¡Está bien! Ya me voy a clases. Ten cuidado en el camino, mami. ¡Te estaré esperando! —Josh se inclinó y le dio un rápido beso en la mejilla—. Te amo, mami.Oh, Joshua Grayson. Qué gentil y lleno de amor era. Para Althea, su hijo lo era todo: un espíritu brillante criado bajo el calor de sus cuidados. Lo había hecho todo sola, sí, pero se había prometido no perderse ni un solo momento de su vida.Tener a Josh había sido una elección que ella tomó. Sin importar lo vergonzosos que hubieran sido los medios que utilizó para conservarlo.—Diviértete en clase, cariño —dijo Althea, saludando con la mano mientras él corría hacia la señorita Spencer. En
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