CAPÍTULO 25: El Manuscrito de la Traición y CAPÍTULO 26: El Juego de las Tres Calas
El estruendo del disparo de Marcos fue seguido por un grito agudo y desgarrador. Valeria, en el suelo, sintió el impacto del cuerpo de Isabel sacudiéndose contra ella. La bala de Marcos, desviada apenas unos milímetros por el movimiento desesperado de Valeria, no había impactado en la frente de Isabel, sino que había atravesado su hombro derecho.La s@ngre, de un rojo violento sobre el vestido de seda blanca de Isabel, empezó a empapar la alfombra.—¡Maldita seas! —rugió Isabel, apretándose la herida con la mano izquierda mientras su rostro se contraía en una mueca de agonía y odio puro.Marcos avanzó con el arma en alto, pero antes de que pudiera asegurar la captura, Isabel activó un mecanismo bajo la mesa de mármol. Una serie de granadas de humo químico estallaron en la suite, inundando el espacio con una niebla densa y picante que cegó a Valeria y a Marcos.—¡Valeria! —gritó Marcos, tratando de localizarla en la oscuridad blanca.A través del humo, Valeria escuchó el sonido de un c
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