CAPÍTULO 3: Los Cómplices en la SombraDespués de hablar con Carlos, Luna no se atrevió a volver a la mansión de las azucenas. En vez de eso, condujo hasta la casa de sus padres, con la ilusión —aunque débil— de encontrar apoyo. Había pasado dos semanas desde que descubrió la verdad, y el detective aún no tenía noticias de su hija.Al entrar en la sala, vio a sus padres, Elisa y Roberto Márquez, sentados en el sofá, mirando la televisión con cara de preocupación. En la pantalla, había imágenes de Kai y Lyra saliendo del hospital, cogidos de la mano.—Mamá, papá —dijo Luna, con voz apretada—. Necesito hablar con ustedes.Sus padres se volvieron, y Luna vio cómo su expresión cambió de preocupación a nerviosismo.—Luna, cariño... ¿qué haces aquí? Íbamos a ir a ver a Lyra, ella está muy afectada por el tiroteo —dijo Elisa, levantándose con prisa.—Deje de mentir. —Luna sacó la hoja de los resultados de paternidad y se la puso delante—. Sé que Milo es hijo de Lyra. Sé que Kai me casó para
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