Al escuchar aquellas palabras, Damián sintió que, por fin, el verdadero motivo de su viaje comenzaba a tomar forma. Asintió y siguió al empleado por los pasillos amplios del palacio.Al llegar frente a la oficina, el hombre anunció su presencia y abrió la puerta. Detrás de un amplio escritorio se encontraba Rayborn, quien, en cuanto lo vio entrar, se levantó con evidente entusiasmo.—¡Damián, hijo de Asherad! —exclamó con una sonrisa amplia y una energía casi contagiosa.Damián inclinó respetuosamente la cabeza.—Alfa, es un honor conocerlo...Pero antes de que pudiera añadir algo más, Rayborn acortó la distancia entre ellos y lo sujetó por los hombros, atrayéndolo hacia un abrazo. Le dio unas palmadas vigorosas en la espalda, acto que tomó a Damián completamente por sorpresa. No esperaba una recepción tan efusiva.Rayborn, por su parte, soltó una carcajada alegre.—No puedo creerlo, ¡estás aquí!Rayborn lo apartó un poco, manteniendo las manos sobre sus hombros, y lo examinó con aten
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